Parece que la humanidad todavía no ha comprendido!?

que la deforestación también supone una reducción de los recursos de agua. La capa boscosa es la responsable de la regulación correcta del contenido de vapor de agua en la atmósfera y de la creación de agua dulce. Cuando se tala un bosque, el suelo se calienta rápidamente. En consecuencia, la temperatura del suelo es en general más elevada que la lluvia que cae. Una superficie terrestre seca y cálida impide la absorción del agua pluvial. Hasta que no vuelva a plantarse una cantidad suficiente de árboles ?no basta con miles de millones, sino cientos de miles de millones?, seguiremos sufriendo de este devastador círculo vicioso de inundaciones seguidas de sequías y nuevas inundaciones, sobre todo en el Ecuador y las zonas cálidas. Pero hay una solución. Consiste en reforestar el planeta masivamente y ¡hacerlo ya!
Otra terrible consecuencia de este hecho es que el agua no puede filtrarse por el suelo y el agua subterránea no se regenera. El nivel de las aguas subterráneas disminuye y la vegetación no recibe alimento desde abajo. Al mismo tiempo, la mayor intensidad de las tormentas y los temporales y el sobrecalentamiento de los suelos por la tala masiva de bosques empuja el vapor de agua de la atmósfera a altitudes superiores a las normales, a unos 40-80 kilómetros sobre la superficie terrestre. En este lugar, el vapor está sometido a una radiación gamma más potente y ultravioleta que divide las moléculas de agua y separa el oxígeno del hidrógeno. Debido a su menor peso específico, el hidrógeno se eleva aún más y se dispersa en el universo mientras que el oxígeno desciende. Y lo que es peor: todo lo que había sido agua se pierde completamente y para siempre.
Se inicia un proceso en el que la atmósfera se ve obligada a calentarse por la sobrecarga de vapor de agua. Pero cuando el agua sube más alto, se disuelve y desaparece. La atmósfera se refresca porque la cantidad de vapor de agua, que contiene calor, disminuye. Lo que se sucede es una nueva era glaciar. Todo esto fue descrito con detalle por Viktor Schauberger hace ya 70 años.